Mientras Ida oraba porciones de la Escritura, una calma inusual descendió en la prisión.

En la República del Congo, Ida le pidió a una confinada que cortara una piña en pedazos, para que cada persona tuviera uno. Luego de orar, cantar y meditar en la Palabra, se le repartió lo que siempre se les lleva: jabones y leche para cada una. Ida les dió un pezado de piña a cada confinada mientras leída con suavidad Gálatas 5:22-23: "Mas el fruto del Espíritu es amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, paciencia, bondad, humildad y dominio propio. No hay ley que condene estas cosas."

Una hermosa calma llamada paz descendió sobre aquel lugar. Las mujeres sintieron que la presencia de Dios les ayuda a llevarse mejor unas con otras. Le decían a Ida: "Cuando oramos y cantamos no peleamos, pero cuando te vas y acaba este tiempo, comenzamos a usar palabras crueles."

Luego del episodio de la piña, el ambiente ha cambiado.

Oremos por la familia de la Alianza en Africa y alrededor del mundo. Intercedamos para que el Espíritu Santo les de sabiduría y creatividad para llevar el Evangelio a los que aún no creen.