La Alianza responde a la decisión del Tribunal Supremo de E.U. sobre el matrimonio entre personas del mismo sexo.

Como familia de la fe, levantamos la Palabra de Dios más que el razonamiento humano o judicial. Deseamos que el amor de Jesús fluya a través de nuestros corazones para todo el que esté en desacuerdo con nosotros.

En la Alianza nos unimos para traer el Evangelio de Jesucristo a nuestras ciudades, nuestras regiones, nuestro país y hasta lo último de la tierra.    A través de la historia eclesiástica ha habido eventos que han intentado  obstaculizar este mensaje redentor. Un evento como éste ocurrió ayer, cuando el Tribunal Supremo de los Estados Unidos votó a favor de la inconstitucionalidad de prohibir el matrimonio entre personas del mismo sexo en cada estado de la nación.

En las próximas semanas, la Oficina Nacional estará compartiendo un análisis que lo que esto significa para la iglesia local. Mientas tanto, recordemos que aquí no tenemos una ciudad permanente, sino que buscamos la ciudad venidera(Hebreos 13:14). Nuestra esperanza está en Cristo y no en un sistema político o judicial. (Romanos 5:2-5; Hebreos 6: 17-20). Esto nos anima a continuar siendo fieles y testigos de nuestro Señor Jesucristo.

Estoy decepcionado pero no sorprendido por la decisión del Tribunal Supremo en relación a la igualdad matrimonial, dijo el Presidente de la Alianza en los Estados Unidos, John Stumbo. La trayectoria actual de nuestra nación está muy lejos del cristianismo histórico y las enseñanzas bíblicas. La decisión de hoy marca ese camino peligroso. Aún así, la familia de la Alianza sostiene la Palabra de Dios más que el razonamiento humano o judicial. Deseamos que el amor de Jesús fluya a través de nuestros corazones para todo el que esté en desacuerdo con nosotros. Rehusaremos entrar en debates sobre este tema y continuaremos promoviendo el matrimonio cristiano como fue establecido por nuestro Creador  en Mateo 19:4- No han leído - replicó Jesús- que en el principio el Creador los hizo hombre y mujer”  y dijo: por eso dejará el hombre a su padre y a su madre y se unirá a su esposa, y los llegarán a ser un solo cuerpo? Así que ya no son dos, sino uno solo. Por lo tanto, lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre.

Bajo ninguna circunstancia nuestro cuerpo pastoral celebrará bodas contrarias a las enseñanzas bíblicas. Aprovechemos cada oportunidad para compartir la vida que nos ofrece el Evangelio con cada persona, en sabiduría y amor.

Afirmamos el pronunciamiento de la Asociación Nacional de Evangélicos: 

DIOS DEFINIÓ EL MATRIMONIO

Dios diseñó el matrimonio para la humanidad. Descrito inicialmente en Génesis y  afirmado más tarde por Jesús, el matrominio es una relación de pacto ordenada por Dios entre un hombre y una mujer. Esta relación sexual y exclusiva trae niños y niñas al mundo y sostiene la mayordomía de la tierra. El matrimonio bíblico abrazado a la fidelidad, el amor sacrificial y el gozo reflejan la relación entre Dios y su pueblo. [1]

Mientras comentaristas, políticos y jueces podrían analizar la definición de matrimonio en respuesta a las tendencias sociales cambiantes, los seguidores de Jesús deben abrazar la visión del matrimonio fundamentado en Mateo 19:4-6.

Nada de lo discutido en el caso Obergefell v. Hodges y la opinión emitida por el Tribunal Supremo cambia la verdad sobre el matrimonio. Lo que ha cambiado es la definición legal del mismo, que ahora desvirtúa la fe bíblica ortodoxa que ha sido afirmada a través de los siglos y practicada por cerca de dos billones de personas en cada nación del planeta.

La ley ahora no se considera un parámetro para la moral, sino que desvía a la nación  americana lejos de la naturaleza real del matrimonio. Los evangélicos y  otros seguidores de la Biblia tienen la gran oportunidad de demostrar la belleza del matrimonio cristiano: uno lleno de amor y perdurable.  Debemos renovar nuestro compromiso y vivir el amor y la fidelidad de ese pacto al cual Jesús llamó a los esposos y las esposas a vivir.

Como testigos de la verdad, debemos tener gracia y compasión con aquellos que no comparten nuestro punto de vista en cuanto al matrimonio. Apelemos a la Primera Enmienda de la Constitución, no como una creencia abstracta, sino como una práctica de nuestra fe.

La Asociación Nacional de Evangélicos hace un llamado al Congreso a crear leyes, al Presidente a implementar las políticas y a las cortes a render juicios que salvaguarden la libertad y los derechos de todos los americanos.

[1] Theology of Sex (Washington, DC: National Association of Evangelicals, 2012), 10.

 

Contacto:

Gary D. Friesen,

Assistant Corporate Secretary/General Counsel

Email: frieseng@cmalliance.org
Phone: (719) 265-2068

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 Traducido por Liza M. Rivera